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San Mamés
1910 es un año clave en la historia del Club. El 9 de enero se produce
uno de los acontecimientos que marcarán la identidad del Athletic: en un enfrentamiento
con el Sporting de Irún, el Club viste por primera vez de rojiblanco.
La alineación que presentaron los rojiblancos fue la compuesta por Belauste,
Izeta, Garnica, Astorquia, Belaude, Aldecoa, Allende, Iza, Arzuaga, L. Hurtado y Zuazo.
Es el comienzo de una historia pródiga en triunfos. La nueva década coincide con
otros dos títulos de Copa, al imponerse el Athletic en las finales al Vasconia de San
Sebastián por uno a cero y al Español de Barcelona por tres goles a uno. Los éxitos
conllevan cambios. Son tiempos en los que se crea la Federación Española de Fútbol, el
campo de Jolaseta sustituye al de Lamiaco, el Athletic disputa ya partidos internacionales
y...en Bilbao se comienza a hablar de la construcción de un terreno de juego en la
prolongación de la Gran Vía.
La afición al fútbol era cada día más grande y muy pronto se constata la
necesidad de construir un nuevo campo para que los hinchas puedan acceder a un
espectáculo que apasiona cada día a un mayor número de personas.
La Junta Directiva presidida por Alejandro de la Sota, otrora delantero en la
primera formación del Club, inicia la búsqueda de un terreno que albergue al equipo en
sus partidos como local. Su intención es edificar la sede futbolística en plena ciudad.
Los terrenos escogidos, de propiedad privada, se ubican en la prolongación de la Gran
Vía, junto al asilo de San Mamés. Los socios aprueban en asamblea comprar el suelo a sus
dueños, los herederos de Novia Salcedo. A nadie se le escapa que el esfuerzo económico
será importante. El tesorero, Roberto de Arteche, valora el coste de la adquisición y
las obras en 89.000 pesetas, un capital muy elevado para la época. Bilbao estalla de
alegría. Los aficionados ven colmados así sus deseos de no estar obligados a salir de la
ciudad para asistir al fútbol. La Directiva acepta el proyecto que presenta el arquitecto
bilbaíno Manuel María Smith y la primera piedra se pone el 20 de enero de 1913. La
repercusión de este acontecimiento será clave en la historia del Athletic. La gran
familia rojiblanca convierte el terreno de juego en la principal seña de identidad del
Club.
El nuevo campo se inauguró con Bilbao dispuesta a disfrutar de sus fiestas. El
marco es pues el idóneo de cara a inagurar el que será uno de los campos de fútbol más
carismáticos del orbe. La respuesta del público es clara: las 3.500 localidades se
ocupan rápidamente y se cuelga el primer cartel de "No hay billetes".
Inauguran San Mamés el Racing de Irún, el Shepherd´s Bush inglés y el
Athletic. El primer partido les enfrenta al Racing de Irún. El partido acabó con empate
a uno y la alineación que presento el Athletic fue la compuesta por Ibarreche, Solaun,
Hurtado, Eguía, J.M. Belauste, Izeta, Pinillos, Cortadi, Zuazo, Pichichi y Acedo.
Seve Zuazo toca el balón que da inicio al partido y el inolvidable Rafael Moreno
"Pichichi" se convierte en el primer goleador de la historia del nuevo campo. La
final la disputan bilbaínos e ingleses y son los visitantes quienes se imponen por un gol
a cero, ante la atenta mirada de los Reyes Alfonso XIII y María Cristina que se
desplazaron hasta Bilbao para contemplar la contienda desde el palco presidencial. La
leyenda de La Catedral había comenzado...
Lezama
Las instalaciones de Lezama responden a la necesidad del Athletic Club de
disponer de un espacio propio, tanto para entrenamientos y concentraciones de su plantilla
profesional, como para centralizar el trabajo de la cantera.
Dichas instalaciones se inaguraron en la temporada 1971-1972, bajo la presidencia
de don Félix Oráa con tres campos, y un edificio que albergaba residencia y vestuarios.
Posteriormente, ya bajo el mandato de don José Antonio Eguidazu, se ampliaron las
instalaciones en otros cuatro campos y un polideportivo cubierto.
Lezama ha sufrido una nueva remodelación en 1995, bajo la presidencia de don
J.M.Arrate con la construcción de un aparcamiento y nuevos viales de entrada y salida
capaces de absorber el elevado número de vehículos que acuden cada día, y de una
tribuna cubierta que dotará de mayor comodidad a los aficionados que acuden a presenciar
los partidos de los equipos juveniles y demás equipos de fútbol base.
En los últimos años el Athletic Club ha abierto Lezama al exterior con el
desarrollo de un proyecto que básicamente consiste en una red de 7
"mini-Lezamas" en diversas localidades de la provincia de Vizcaya. Estos
"mini-Lezamas" dirigidos y coordinados por técnicos del Athletic, permiten
captar a los futbolistas en su más tierna infancia sin necesidad de desarraigarles de su
lugar habitual de residencia. Las márgenes derecha e izquierda de la ría, Bilbao,
Durango, Repélega, Zalla y Bermeo acogen estos "mini-Lezamas" que permiten un
seguimiento diario a cientos de niños en sus localidades de origen, al tiempo que se les
permite desarrollarse compitiendo los fines de semana con los equipos de su localidad o
colegio.
Las instalaciones de Lezama cuentan ahora con cinco campos de hierba de medidas
reglamentarias y uno de hierba artificial, también de dimensiones reglamentarias, además
de un pabellón cubierto, con suelo de hierba artificial, gimnasio, frontón, centro
médico y residencia para jugadores.
Ibaigane
El palacio de Ibaigane es la sede del Athletic desde 1988, año en el que
el Club adquirió el edificio a la Administración. Es una obra del arquitecto Gregorio
Ibarreche, construida en 1900 por encargo de don Ramón de la Sota, importante naviero e
industrial de la época.
El palacio es una muestra muy singular de los "revivals" de comienzos de
siglo. Se trata, en realidad de una "casa vasca" modernizada.
Consta de un semisótano, en el que se encuentra la sala de trofeos del Club. En
los tres niveles que completan la casa se encuentran los despachos y demás dependencias
propias de la sede social de un Club.
Tanto los diversos motivos de la fachada, como la decoración interior, dan a la
edificación un realce singular. Situado en un entorno privilegiado en pleno centro de
Bilbao, Ibaigane constituye una sede inigualable, propia para un Club tan singular como el
Athletic.
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